Lector LXXXVIII

Escultura motivada por la cita de Jane Smiley “Muchas personas se sienten mejor con la mera vista de un libro” Alude al poder simbólico y emocional que los libros ejercen más allá de su contenido. Un libro no es solo un objeto que transmite información o una historia: también representa refugio, compañía, orden, memoria y posibilidad.

Para muchas personas, ver un libro evoca la promesa de un tiempo propio, de silencio y concentración en medio del ruido cotidiano. Su presencia puede generar calma, porque sugiere que existe un espacio donde el mundo se detiene y la mente puede explorar otras realidades sin exigencias inmediatas. Incluso sin abrirlo, el libro funciona como un recordatorio de que hay conocimiento, imaginación y sentido disponibles cuando se los necesite.

Además, los libros suelen estar asociados a experiencias positivas del pasado: momentos de aprendizaje, consuelo en épocas difíciles, descubrimientos personales o afectivos. Por eso, su sola imagen puede despertar una sensación de familiaridad y seguridad. En este sentido, el libro actúa como un objeto emocional, capaz de transmitir estabilidad y esperanza.

Smiley también señala, de forma implícita, que los libros representan una confianza en el pensamiento y en la palabra. En un mundo marcado por la prisa y la superficialidad, la presencia de un libro sugiere profundidad, reflexión y continuidad cultural. Así, sentirse bien al ver un libro no es solo una reacción estética, sino una respuesta a lo que simboliza: la posibilidad de comprender mejor el mundo y a uno mismo.









Material: Madera y acrílico. 
Medidas: 37 x 15 x 7 cm.
Obra única.
Disponible.












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